jueves, 25 de junio de 2009

PADRE NUESTRO

Estamos seguros que Mario Benedetti se sentiría orgulloso de esta versión que hemos hecho del Padre Nuestro Latinoamericano, porque en efecto, somos personas que vivimos en la desesperanza, en Ciudad Cuauhtémoc, Ecatepec Estado de México, en la República Mexicana.

Padre nuestro que estas en los cielos,
con las golondrinas y con los misiles,
Quiero que vuelvas antes de que olvides
Como se llega al Norte de Barrio 2

Padre nuestro, que estas en el exilio
Casi nunca te acuerdas de los míos

De todos modos, donde quiera que estés
Santificado sea tu nombre,
No, quienes santifican en tu nombre
Cerrando un ojo para no ver las uñas sucias de la miseria

En febrero de 2009,
Ya no sirve pedirte venga a nosotros tu reino
Porque tu reino también esta aquí abajo
Metido en los rencores y en el miedo
En las vacilaciones y en la mugre
En la desilusión y en la modorra

En esta ansia de verte, pese a todo
Cuando hablaste del rico,
La Aguja y el camello,
Y te votamos todos
Por unanimidad para la gloria
También alzó la mano el discapacitado silencioso
Que te respetaba
Pero se resistía a pensar, hágase tu voluntad

Sin embargo, una vez cada tanto
Tu voluntad se mezcla con la mía
La domina, la enciende, la duplica
Mas arduo es conocer cual es tu voluntad
Cuando creo deveras lo que digo creer
Así en tu omnipresencia como en mi soledad
Así en la tierra como en el cielo
Siempre estaré más segura de la tierra que piso
Que del cielo entrañable que me ignora.

Pero quien sabe,
No voy a decir que tu poder se haga o se deshaga
Tu voluntad igual se esta haciendo en el viento
En nuestros hijos que no pueden hablar
En nuestros hijos que no pueden escuchar
En nuestros hijos que no pueden caminar
En nuestros hijos a los que se les niega
Que su Maestro querido los pueda ayudar
En los actos de injusticia que hemos vivido
Para lograr que ellos puedan estudiar

No estoy segura si me gusta el estilo que tu voluntad elige para hacerse
Lo digo con irreverencia y gratitud
Dos emblemas que pronto serán la misma cosa
Lo digo sobre todo, pensando en el pan nuestro de cada día
Y de cada pedacito de día

Ayer nos lo quitaste
Dánosle hoy
O al menos
El derecho de darnos nuestro pan

No solo el que era símbolo de algo
Sino el de miga y cáscara,
El pan nuestro

Y ya que nos quedan pocas esperanzas y deudas
Perdónanos si puedes nuestras deudas
Pero no nos perdones nunca la esperanza
A más tardar, mañana saldremos a cobrar
A quienes nos han robado nuestra escuela
A los prepotentes y sonrientes funcionarios forajidos
A los que tienen garras para el arpa

Poco importa que nuestros acreedores perdonen

Así como nosotros, una vez
Por error,
perdonamos a esos traidores

Todavía nos deben, noches enteras de angustias
Desesperanza, golpes y garrotes
Como tres mil kilómetros de injurias
Como veinte medallas al gober precioso
Como la pleitesía que le rinden a Peña Nieto
Como nuestra escuela ahora casi muerta

Y no nos dejes caer en la tentación
De olvidar o vender nuestro pasado
O arrendar una sola hectárea de tu olvido
Ahora que es la hora de saber, quienes somos
Y andan de cruzar nuestra escuela
Los escudos y sus cómplices inmundos

Arráncanos del alma
El ultimo mendigo
Y líbranos de todo mal de conciencia

AMEN

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